Primos Hermanos

Primos Hermanos

Primos Hermanos consiste en unas jornadas de hermanamiento gastronomicomusicales entre Galicia y Asturias organizadas por Desconcierto Cultural. Conciertos y comida. Unos son contingentes, pero la otra es necesaria. Como dice un amigo, que además de músico es sabio, “si las bandas finalmente deciden no venir, siempre podremos poner un disco”.

El partido de ida (Julio Ruíz, sal de mi) se celebra en Santiago. Distintos locales acogen conciertos, y después de la sesión sidrina llevamos a cabo una comida en el restaurante Resas. Pero como es tan importante el camino como la meta (por algo se llama esta página “la hoja de ruta”) y aunque la ruta que va desde mi casa hasta la zona donde se lleva a cabo todo el sarao es de poco más de 500 metros, aprovechando que el viernes por la noche nos juntamos a hacer la previa en una taberna que es además uno de los sitios habituales a los que llevamos a cenar a las bandas cuando vienen a tocar a nuestra ciudad, hay que hablar del “Xa chegou”. También conocida como “A de Morgan”, músico que fue su fundador, tiene entre sus logros el haber conseguido “curar” a 4 vegetarianos. La banda de Nueva York “Ducktails” dejaba claro en su hoja de ruta que para su cena debíamos ofrecerles “vegetarian options” para todos sus miembros. Después de aclararnos que varios de ellos comían cefalópodos, decidimos llevarlos ahí, animados por el típico mantra gallego “maló será”. Como nos había pasado con otras bandas guiris, al entrar se quedaron fascinados con la estética enxebre del local. Además ese día había un grupo de gente tocando la zanfoña, instrumento que no conocía ninguno de los músicos americanos. Al pedir las bebidas nos pusieron un plato de orella (oreja de cerdo aliñada con aceite y pimentón), una de las tapas de cortesía habituales del local (otra son las minchas o bígaros). Cuando pensábamos que sería más fácil que acabasen la comida tocando la zanfoña que probando esa tapa, uno de ellos nos sorprendió diciendo que quería catarla para contarlo al llegar, así que nuestra comanda incluyó varios cárnicos. Raxo, ternera al cabrales y el plato que hizo tambalear los cimientos del veganismo. Zorza ó neno labrego. Ese homenaje a Xosé Neira Vilas consiste en carne de cerdo adobada con ajo y pimentón que le proporciona un color ligeramente radioactivo, sobre patatas fritas y cubierta de queso fundido. No recuerdo cuantas raciones acabamos pidiendo, pero si la explicación que dieron los miembros de la banda para justificar esa conversión. Decían que ellos no eran vegetarianos estrictos (¡¡¡no me jodas!!!), si no que en NY era muy caro conseguir carne con una calidad garantizada, mientras que en ese bar parecía que en la propia cocina criaban a los animales. Perfecto. El único pero es que resulta conveniente ir a cenar con chandal o similar, ya que es de esos locales en los que si al día siguiente decides ponerte la camiseta con la que cenaste la noche anterior, te puedes dar por desayunado. Esa impregnación de aromas casi le obliga a Abraham Boba a suspender un concierto después de haber cenado ahí,. Sí, tendríamos que haberle advertido de que en su caso debería sentarse a la mesa con un gorro de natación.

Después de hacer el postre líquido en forma de vino de Oporto (a pesar de lo próximo que se produce no es fácil encontrarlo en Compostela) y licor café nos fuimos para casa  haciendo un par de paradas en la Reixa y el Embora. Casi nos cargamos todas las buenas intenciones previas con el argumento de que ya que en pocas horas teníamos que estar montando la sesión vermú/espicha en ese local era tontería andarse desplazando.

Decir que la oferta gastronómica del Embora es muy limitada sería ser muy generoso. Aceitunas y cacahuetes. Y rock and roll, mucho rock and roll. Y una terraza perfecta para vivir en ella de mayo a septiembre o para montar una sesión vermú en cualquier época del año. Como guiño a la asturianidad del evento ese día intentamos escanciar sidra, o conseguir que alguno de los asturianos que se vienen hasta aquí lo haga por nosotros.

Casi media hora más tarde de lo previsto llegamos a comer al Resas por culpa del espectáculo inigualable que montó Rodrigo Cuevas, y que nadie quería abandonar sin ver como acababa. Del Resas mola todo. Cocinan muy bien y hacen cosas distintas pero con sentido, son más majos que las pesetas y a sus dueños les encanta la música y apoyar iniciativas que tengan que ver con ellas. Por eso repetimos restaurante año tras año, aún sabiendo de antemano que las 70 reservas iban a volar en minutos (12, exactamente). Con muy buen criterio deciden darle una vuelta al menú asturiano. A la fabada le ponen grelos y oreja, y hacen una adaptación “a la gallega”, el cabrales se mezcla con boletus para dar forma a unas croquetas, usan vino de la DO de Cangas para estofar unas carrilleras y la sidra se fusiona con salsa teriyaki para acompañar al salmón. Todos los platos funcionan y gustan a gallegos y asturianos, y unos y otros agradecen que se hayan tomado esas licencias en la cocina.

La comida no se acaba con el postre (muy buena la manzana asada rellena de arroz con leche) y dos de las mesas, una en representación de cada comunidad, se enzarzan en un duelo en el que cantigas y tonadas se va alternando al mismo tiempo que nos recuerdan que no deberíamos buscar habitualmente los referentes musicales tan alejados de nuestras fronteras.

Con ésto se acabaría la parte gastronómica del Primos Hermanos compostelano, pero como la oferta gastronómica de la ciudad es demasiado rica como para limitarla a un par de recomendaciones, os dejo un pequeño listado con otros que me gustan.

Dónde Comer:

– Bodeguilla de San Roque (C/ San Roque, 13): lacón con queso de tetilla, tixolas, carnes y jamón.

– Pulperia Os Concheiros (C/ dos Concheiros, 2): pulpo, jamón asado, zorza, cuncas e barricas.

– A Tafona (C/ Virxe da Cerca, 7): a carta es caro, pero su menú del día, aunque tampoco es barato (15 euros, bebida aparte) es el mejor de la ciudad.

– A Moa (C/ San Pedro, 32): otro con gran menú del día, con platos que se escogen de su carta. Y terraza espectacular.

– La Tita (o como crear un imperio a partir de una tapa de tortilla).

– Mamá Peixe (C/ Algalia de arriba, 45): menú del día con 5 platos y bebida por 12 euros.

– Barra Atlántica (C/ Conga, 8): si te gusta acompañar tu comida con ron o ginebra (que además infusionan ellos) sin que te miren mal, éste es el sitio.

Qué Comer:

Zorza: Carne de cerdo adobada con Pimentón y ajo. En realidad va triturada y es el relleno de los chorizos, auqnue en la zona de Coruña se suele servir en trozos más grandes, lo que en otras cosas se conoce como raxo (al raxo en la zona de Coruña sólo lo distingue el corte, que es más fino en forma de filetitos)

Orella: Oreja de cerdo cocida y acompañada de aceite y pimentón.

Minchas o Bígaros: Pequeños caracoles de mar.

Jamón Asado: Su propio nombre lo define, se suele servir en lonchas finas. Dependiendo del sitio la salsa puede variar, pero en sus propios jugos es toda una delicia.

Lacón: Lacón de cerdo acompañado de aceite y pimentón normalmente (la base de casi todo en Galicia). También lo hay asado, queda con la piel muy crujiente y tierno por dentro, una delicia.

Queso de tetilla: uno de los más populares de Galicia, el nombre se lo da su forma y está hecho de leche pasteurizada de vaca.

Pulpo a la gallega: Pulpo cocido acompañado de sal gorda, aceite y pimentón (otra vez), pero ojito con este plato, teien varios trucos para que esté rico, si no se siguen se puede hacer un buen desastre. Un día pondremos la receta.

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